Rosquillas de Anís de la Abuelita

Cuando pruebes una ¡no podrás dejar de comerlas!… Descubrirás que se te llena la boca del sabor maravilloso de éstas rosquillas y cerrarás los ojos para degustarlas mejor. Ya te digo que no conviene que las comas cuando estés haciendo algo peligroso, porque… te evadirás mientras las saboreas 😀

Rosquillas de Anís de la Abuelita

Ingredientes:

2 huevos
100 gr. de azúcar
80 ml. de leche
80 ml. de aceite
50 ml. de anís
Ralladura de 1/2 limón
350/400 gr. de harina
1 cucharadita de levadura
Azúcar para rebozar

CÓMO SE HACEN

Comenzamos batiendo los huevos con el azúcar ligeramente; vamos añadiendo poco a poco la leche, el aceite y el anís. Por último añadiremos la ralladura del limón y damos un par de vueltas a la masa.
Agregaremos la harina con el gasificante. Para comprobar la masa, lo ideal será que añadamos unos 300 gr. de harina de momento para ver cómo va quedando. Debemos tener una masa compacta pero tirando a blanda y algo pegajosa.
Una vez conseguida la textura ideal, dejamos reposar tapándola con un paño, durante unos minutos.
Para hacer las rosquillas vamos a utilizar las mejores herramientas que tenemos los cocineros: las manos.
Nos las engrasamos con un poco de aceite y vamos cogiendo porciones de unos 15-20 gramos y hacemos bolitas con ellas; las dejamos sobre un papel de cocina o una superficie de silicona para que no nos cueste trabajar con ellas después.
Mientras, ponemos a calentar el aceite.
Cuando el aceite esté caliente, en cada bolita que teníamos de masa, hacemos un agujero con el dedo pulgar en el centro, convirtiendo las bolitas en aros para hacer las rosquillas. Deberán tener unos 4 o 5 cm. de diámetro para que queden cuquis y bonitas.
El aceite no debe estar demasiado caliente, no conviene que lo pongamos a fuego fuerte, debe estar a fuego medio para que las rosquillas se hagan bien por dentro y no se quemen por fuera; podríamos verlas quemadas y sin embargo, estar crudas en el interior.
Cuando estén bien fritas, las dejamos sobre papel absorbente de cocina e inmediatamente las rebozamos en azúcar.

Consejo: no os las comáis calientes, os podrían sentar mal. Deberán enfriarse para disfrutarlas sin que os hagan daño.

SUGERENCIAS DE PRESENTACIÓN

 

 

 

 


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