Risotto de Setas de la Abuelita

Risotto de Setas de la Abuelita

Desde Italia con Amor, así podríamos comenzar la historia de ésta receta maravillosa que llena la boca de delicias y nos hace soñar con Roma, Venecia, Sicilia… fogones desde donde nació ésta receta digna de los dioses del Olimpo (ya, ya se que los del Olimpo son los griegos, pero ¿quién os dice que no degustaban las recetas de los vecinos italianos, eh? 😀 ) … en fin, está buenísima y no es complicada de hacer. Como todo en la vida, sólo hay que ponerse a ello y veréis el resultado.

Como consejo personal os cuento, yo la hago con champiñones, porque me gustan más que las setas… puede que mi paladar esté poco acostumbrado al sabor de las setas, o bien que como tengo una familia que fue a trabajar a Francia en la “Carriera Francesa” cultivando champis en las cuevas… pues nos hartamos a champiñones. En cuanto estaban un poquito chafados o con mácula (algo oscuros), los regalaban a los currantes, por lo que en mi casa aprendimos a hacer los champiñones de todas las formas y maneras que podáis imaginar y alguna más 😀

Para primer plato resulta excelente; es agradable y nada pesado, además va bien con casi cualquier cosa para segundo plato. Es lo que tienen los arroces, siempre compensan y enamoran los paladares.


Raciones: 4
Duración: 35 minutos
Dificultad: Fácil

Ingredientes:
200 g de arroz redondo
1 bandeja de setas fresquitas
1 cebolla
2 pastillas de caldo de pollo
1 litro de agua
1/2 vaso de vino blanco para guisar
4 cucharadas de aceite de oliva
50 g de mantequilla
50 g de queso parmesano rallado
1 bolsa de anacardos
sal

CÓMO SE HACE

Mezclar el agua caliente con las 2 pastillas de caldo; en cuanto se disuelvan, reservar el caldo para después.
Poner en la olla las 4 cucharadas de aceite y añadir la cebolla cortada finita + 1 cucharada de sal y dejar que cueza en fuego lento hasta que quede blandita (pochada).
Añadir las setas (o champis si os gustan más) cortaditas y pochamos también. Después, regar con el vino blanco.
Esperar a que se evapore el alcohol (huele menos fuerte si te acercas a la olla), añadir el arroz y remover. Añadir poco a poco el caldo que teníamos previamente reservado, e ir añadiendo según se vaya consumiendo en el guiso, sin dejar de remover.
Probar para ver si el arroz ya está blandito y hecho, si es así, apagamos el fuego y añadimos la mantequilla troceada y por último, el queso parmesano rallado.
Los anacardos son parte de la decoración al servir el Risotto y además, le dan un gusto extraordinario cuando lo mezclamos en el paladar.

SUGERENCIAS DE PRESENTACIÓN

 

 

 


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